La tarta de lima fue creada al sur de Miami en la década de 1850 y en 2006 se convirtió en el pastel oficial del estado de la Florida. Les presento una delicia estadounidense que no se pueden perder.
Ingredientes:
200 gr. de galletas molidas 100 gr. de manteca (mantequilla) 1 chorrito de brandy 1 lata de leche condensada 3/4 taza de jugo de lima 1/2 taza de azúcar 4 yemas de huevo 1 pizca de sal
Preparación:
Mezclar las galletas molidas con la manteca derretida y el chorrito de brandy hasta formar una masa. Cubrir con la masa el fondo y los laterales de un molde de 22 cm. de diámetro. Cocinar en el horno por 10 minutos (sin que tome color).
Para el relleno, combinar en un bol la leche condensada con las yemas, el azúcar y la pizca de sal, luego agregar el jugo de lima y mezclar bien hasta que esté todo integrado.
Colocar el relleno sobre la masa y hornear por 20 minutos. dejar enfriar a temperatura ambiente y después en la heladera por 24 hs.
Cuando tengo ganas de cocinar y no sé bien qué hacer, siempre voy buscar inspiración a uno de mis blogs preferidos: Chez Dashita, la página de mi gran amiga Lola.
¿Qué tal unos brownies de chocolate? Parece fácil (aquí está la receta), pero a veces las cosas no salen bien al primer intento, o como en este caso, tampoco al segundo. Pero de nada se aprende tanto como de los fracasos.
Primero les puse más chocolate (60 gr. me pareció poco), y no los cuidé lo suficiente... el resultado: brownies secos, duros y un poco quemados.
Después los volví a preparar, esta vez con las cantidades correctas (tal cual la receta de Lola), y los vigilé muy bien para que no se quemen, pero no tenía "papel encerado", entonces usé un molde enmantecado y enharinado, pero intenté desmoldarlos demasiado rápido... el resultado: brownies destruidos, completamente rotos y amorfos, aunque deliciosos.
La perseverancia es la clave, con todo este aprendizaje me embarqué en el tercer intento... pero esta vez los dejé enfriar dentro del molde y después pude cortarlos y retirarlos con mucho cuidado. Finalmente me gradué con honores en la manufactura de brownies perfectos y como cierre de esta experiencia les comparto un video para reirnos un poco de nuestros errores.
Desde la ventana número 15 los invito a descubrir algo de las costumbres navideñas de México. Les presento al Rompope, un delicioso licor creado en los conventos virreinales de la Ciudad de Puebla.
El origen de este producto se atribuye a las monjas clarisas, quienes preparaban el rompope para agasajar a sus invitados y familiares, pero nunca lo probaban. Al parecer la bebida tuvo tanto éxito entre los visitantes, que finalmente se autorizó el consumo a las hermanas. ¡Aleluya!
Actualmente el rompope es un licor muy popular en México y aunque se consume todo el año, está ligado a las tradiciones gastronómicas del festejo navideño.
Gracias a este video, preparo rompope casero para todos ustedes, libre de colorantes artificiales y productos químicos desconocidos, embotellado en mi cocina y etiquetado con una genial ilustración de Cecilia Varela.
Aquí les dejo servidas una copitas y lo guardo rápidamente en la heladera, para mantenerlo bien frío. ¡Feliz Navidad!
Ingredientes:
1 lt. de leche 5 yemas de huevo 1/2 taza de almendras peladas y tostadas 3/4 taza de azúcar 3/4 taza de brandy 1 rama de canela 3 clavos de olor 1/4 cucharadita de nuez moscada
1/4 cucharadita de esencia de azahar
1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
Preparación:
Licuar la leche junto con las almendras hasta que se disuelvan por completo.
Colocar la mezcla de leche y almendras en una cacerola al fuego y sin tapa. Agregar el azúcar, el bicarbonato, la rama de canela, los clavos de olor, la nuez moscada y la esencia de azahar. Hervir por 35 minutos y dejar enfriar.
Cuando esté tibia, colar la preparación y pasar todo el líquido a otra cacerola, agregar las yemas y batir hasta integrarlas completamente. Colocar a fuego medio hasta que espese, revolviendo constantemente por 5 minutos y dejar enfriar.
Cuando esté frío, agregar el brandy, colar el rompope y embotellarlo.
Este licor debe conservarse en refrigeración y tiene una caducidad de 3 meses.
Para estos crustáceos la situación está muy complicada, el aroma a mandarina les anuncia que llegó la hora de la verdad.
Fuertemente atados con cebollino y cubiertos con una espesa masa de cerveza, nadan con desesperación en el aceite caliente, y de ahí al plato, para terminar rodeados por salsa de crema acida, mostaza y miel. ¿Podrán escapar?
Ingredientes:
16 camarones 1 huevo 1/2 taza de harina 1/4 taza de cerveza 1 puñado de cebollino fresco Ralladura de la piel de una mandarina Aceite de girasol
Pimienta negra Sal
Ingredientes para la salsa:
2 cucharadas de mostaza 2 cucharadas de miel 4 cucharadas de crema agria
Preparación:
Batir en un bol el huevo junto con una cucharada de aceite y 1/2 cucharadita de sal. Agregar toda la harina, mezclar e ir añadiendo la cerveza hasta obtener una masa líquida, pero muy espesa. Dejar reposar a temperatura ambiente por media hora.
Limpiar los camarones dejándoles la cola. Hacerles un corte en cruz con el cuchillo del lado interno, para que estén más derechos y evitar que se cierren sobre sí mismos durante la cocción.
Mezclar todos los ingredientes de la salsa y reservar (esto es fácil). Atar los camarones con las hojas de cebollino. Condimentarlos con sal, pimienta negra y ralladura de mandarina. Pasarlos por la masa, freírlos en abundante aceite caliente hasta que estén dorados y colocarlos sobre papel absorbente.
Servirlos en el centro de un plato y acompañarlos con la salsa.
2 huevos 200 gr. de harina 1 chorrito de aceite de oliva
1/2 cucharadita de sal
Ingredientes para el relleno:
2 pechugas de pollo sin piel 1/2 cebolla 1 zanahoria 4 tomates 2 dientes de ajo Aceite de oliva 1 taza de agua 1 cucharadita de pimentón Estragón seco Pimienta negra Sal
Ingredientes para la salsa (bechamel):
30 gr. de manteca (mantequilla)
1 cucharada de harina 1 taza de leche Pimienta blanca Nuez moscada Sal
Ingredientes extra:
Queso parmesano Manteca
Preparación:
Para la masa: Mezclar en un bol los huevos, el aceite y la sal. Agregar la harina de a poco hasta obtener una masa homogénea. Envolverla en papel film y reservar en la heladera por 1/2 hora.
Para el relleno: Cortar con el cuchillo las pechugas de pollo en cubos chicos (lo más pequeños posible). Calentar una cacerola con un poco de aceite de oliva, dorar los cubitos de pollo y reservarlos.
En la misma cacerola, agregar un poco más de aceite y cocinar la media cebolla picada junto con la zanahoria rallada y los dientes de ajo enteros con piel. Raspar el fondo con una cuchara de madera, para desprender los restos de la cocción del pollo. Cuando los vegetales estén dorados, espolvorear el pimentón (remover durante 1 minuto), y luego incorporar el pollo y los tomates cortados en cubos, sin piel ni semillas. Condimentar con sal y pimienta. Añadir el agua y cocinar hasta que el líquido se evapore casi por completo.
Finalmente agregar un poco de estragón seco, mezclar y dejar enfriar. Retirar los dientes de ajo y colocar el relleno en una tabla. Picarlo con el cuchillo para obtener una preparación más compacta. Cuando tiene la textura deseada, llevarlo a la heladera hasta que esté bien frío.
Preparar la salsa bechamel. Colocar la manteca al fuego en una cacerola chica hasta que se funda completamente. Agregar la harina y revolver bien con una cuchara de madera por un par de minutos, luego incorporar la leche caliente y remover constantemente hasta que espese. Condimentar con sal, pimienta blanca y nuez moscada. Reservar.
Estirar la masa con un palote lo más delgada posible y cortar cuadrados de 15 x 15 cm para hacer 2 lasañas idividuales, ó de 5 x 5 cm para hacer mini-lasañas (como la de la foto). Cocinar las masas por un par de minutos en abundante agua hirviendo con sal y un chorrito de aceite. A medida que se cocinan, ir retirándolas del agua caliente y sumergirlas en un bol con agua fría. Escurrirlas y reservarlas.
Armar las lasañas en platos o fuentes pequeñas (que puedan ir al horno). Es importante que todas las preparaciones estén frías en este momento. Colocar primero unas cucharadas de la salsa bechamel y encima un cuadrado de masa, luego el relleno y otra masa, y más relleno y más masas hasta completar.
Agregar más salsa bechamel por encima, espolvorear con queso parmesano rallado y colocar unos cubos pequeños de manteca fría sobre el queso. Llevar al horno y gratinarlas hasta que estén doradas.